Educación canina

Podríamos definir la educación canina como las enseñanzas y habituaciones que hacen que nuestro perro se integre de manera sana y correcta en la sociedad.

Es muy importante que, desde cachorros, les brindemos la oportunidad de aprender correctamente y para esto es fundamental que permanezcan el tiempo necesario (de mínimo tres meses) con su madre y sus hermanos, ya que ellos son los encargados de enseñar las principales reglas de convivencia.
Entre ellas; las señales de calma o la inhibición de la mordida.
En esta etapa, nos resultará mucho más sencillo enseñarle a vivir relajado y sin miedos.

Pero si tu perro ya es adulto ¡tranquilo, no te preocupes! También es posible educar a un perro adulto y aunque sus conductas aprendidas, dificulten o alarguen el proceso, los perros adultos suelen ser más maduros, suelen prestar más atención y no se distraen con tanta facilidad como los cachorros.

EDUCACIÓN CANINA EN POSITIVO
¿QUÉ ES?

Describiríamos la educación canina en positivo como una manera de enseñar y educar de manera respetuosa, comprensiva y amable.

Dejando a un lado los castigos, gritos, ordenes, toques o tirones de correa y la antigua y tirana teoría de la dominancia, abriendo paso a una educación basada en el respeto, compañerismo, vínculo y el aprendizaje.

Os dejo una frase que me gusta mucho:

«Castigar es el síntoma claro del fracaso educativo y refleja nuestra frustración al carecer de otras herramientas para conseguir un fin.» 

Santy Vidal

Sin duda, podríamos asegurar que con la educación canina en positivo logramos aumentar el vínculo con nuestro perro en un 200% lo que acarrea numerosas ventajas en cuanto a la convivencia.

Además, cabe destacar que, con este tipo de educación lo que hacemos es enseñarle las pautas correctas para que él mismo aprenda por iniciativa propia.

Propiciamos la calma, tenemos muy en cuenta el estrés y reforzamos las conductas deseadas,mientras que, nos anticipamos a las conductas que queremos eliminar para cambiarlas.

Esto lo podemos entender mejor con las leyes del aprendizaje animal:

«una conducta reforzada positivamente tiende a repetirse y una conducta no reforzada tiende a extinguirse»